LA TACITA DE PLATA

 

 

LA TACITA DE PLATA, CUENTOS DE CADIZ

SPANISH VERSION OF “THE SILVER TEACUP”

 

«La Tacita de Plata» es una colección de catorce cuentos que tienen lugar en Cádiz, España, la ciudad más antigua del hemisferio occidental. Villalba— gaditano de nacimiento—transporta al lector a las calles estrechas, pequeñas plazas y paseos marítimos en esta ciudad portuaria, donde «los sueños ancestrales habitan debajo de los gigantescos dragos, y el eco de la historia se eleva a la superficie con cada pisada en su casco antiguo. » La historia contemporánea y moderna sirve de base para estos relatos.
Uno de ellos, «La amapola», nos lleva a los tiempos de la Inquisición Española: Un joven vive obsesionado con el fantasma de una mujer que ha visto en su nuevo apartamento. Ella es hermosa, tiene una expresión triste, y lleva una amapola en la mano. A través de un rollo de pergamino que ha desenterrado en una habitación, se entera de su identidad, y de su muerte en la hoguera. El descubrimiento lo lleva a los archivos nacionales, donde saca a la luz el expediente de su juicio, y lucha para revertir la injusta condena.
Otro, «El hombre de la túnica azul», vuelve al esplendor del Cádiz antiguo, al que solo Roma podía hacerle sombra: En una playa solitaria a las afueras de la ciudad, un joven deportista encuentra a un hombre perdido que lo saluda en latín. Ambos caminan hacia el casco antiguo, donde el recién llegado describe el Cádiz romano—la ciudad de Gades— con todo lujo de detalles. Debajo de un drago, señala la zona donde estaba su casa hace veinte siglos. Incrédulo, el joven le escucha como si su acompañante estuviera loco. Lo que ocurre en las siguientes 24 horas tiene un impacto indeleble en él y sus conciudadanos.
Otro cuento— «El ala desgarrada del arcángel»—se desarrolla durante el estallido de la Guerra Civil en Cádiz, cuando ésta cae en manos de los falangistas. Un muchacho corre a casa para reunirse con su hermano y huir de la ciudad. Encuentra a su novia y a su madre, pero a nadie más. Mientras espera, se entera de la traición de su hermano. Su madre lo oculta antes de que el hijo desleal llegue con varios compañeros falangistas. Empuñando un arma, éste exige que ella se lo entregue. El buen hijo sale de su escondite, se abalanza sobre el hermano fascista, lo tira al suelo, y se dispara la pistola…
El resto de los relatos es una caja de sorpresas. Uno evoca la época musulmana cuando un joven cristiano se enamora de la hija del visir. Otro transporta al lector a principios del siglo XIX, cuando Cádiz, que había tenido un papel vital en el descubrimiento de América, se convirtió en el centro más importante de comercio entre el viejo y el nuevo continente. Fue en esta pequeña ciudad donde nació el general Meade, el hombre que salvó a la Unión. En este cuento se entremezcla paisajes de su ciudad natal con escenas heroicas de la batalla de Gettysburg, mientras el General evalúa su vida antes de enfrentarse a su Creador. Otros cuentos narran la estrecha relación entre un viejo solitario y su adoptado perro callejero, o el destino de un anillo de rubí legado a un joven al que le cambió la vida.
Francisco Aragón—director de Letras Latinas en la Universidad de Notre Dame—escribe en la introducción de este libro: «No podía dejar de pensar en Cuentos de la Alhambra cuando navegaba por estos Cuentos de Cádiz. Ambos hacen uso de la historia para resaltar sus relatos, pero ninguno debe ser leído como si fuera historia. Al igual que Irving, Villalba narra los cuentos a la vieja usanza. Uso el término ‘vieja usanza’ en el buen sentido: una escritura que disfruta y se deleita pintando escenas con las palabras, que atrae la atención del lector, contagiándolo con la habilidad narrativa. »